Sí, ya sé que hace mucho tiempo que no escribo nada. Este blog nació con las mejores intenciones, pero la falta de tiempo y motivación, apatía e incluso desidia han propiciado que no escriba nada.
Estos días, por fin los medios de comunicación se han hecho eco de alguna buena noticia en materia económica (supongo que sobre todo porque en época estival hay escasez de noticias). Efectivamente, a lo largo de los últimos días, han coincido 2 ó 3 noticias alentadoras y ahora los auto-proclamados gurús debaten si estamos en el vértice inferior de una “V”, si iniciamos el valle de una “U” o si lo que toca es una “W”. En fin… algo hay que decir, algo hay que vender en el mercadillo de la información.
Lo que me pregunto es si después de todo este follón, propiciado por unos pocos pero del que todos, en mayor o menor medida, somos sufridores y cómplices, hemos aprendido algo: mucho me temo que no.
Cuando todo esto empezaba, algunos pensábamos que al menos debería servir para un cambio de paradigma, para que se iniciase una nueva etapa presidida por otros valores, por otra visión del mundo. Hoy, muy a me pesar, creo que esto no se va a producir de ningún modo. No hemos aprendido nada. ¿para qué vamos a emplear energía en aprender algo nuevo, cuando para eso tenemos a la tv (y medios similares) que nos dan el plato totalmente cocinado y presentado, listo para degustar sin mayor esfuerzo?.
Efectivamente, después de toda esta crisis, dure más o menos, salgamos antes o después (según los intereses, más o menos ocultos, más o menos retorcidos de quien lo cuente), todo seguirá igual: seguiremos llenando nuestras vidas con el placer efímero del consumismo, continuaremos actuando movidos únicamente por el resultado a cortísimo plazo, seguiremos ignorando aquella parte de la realidad que no nos sea grata, creeremos que “el mundo” es el “mundo que conocemos” olvidándonos que más allá de nuestro maravilloso, climatizado y lleno de confort “mundo desarrollado” se encuentra otro, mucho más extenso, inmerso en una pobreza que consideran normal (porque no han conocido, ni conocerán otra cosa).
Como decía, seguiremos creando una sociedad en la que muchos desean hacerse ricos en el menor tiempo posible, incluso sin deparar en el coste o las consecuencias. Un mundo en el que el trabajo, el esfuerzo y la honestidad no son valores predominantes, un mundo en el que es más importante y ocupa más tiempo de tv y radio el “último partido del siglo” o la penúltima escena de petardeo en un plató, que cualquiera de las muchas crisis humanitarias que hay en el mundo, que cualquiera de las guerras infames en algún país no tan lejano como pensamos.
Decía un anuncio de tv hace unos meses “El ser humanos es extraordinario”: sí lo debe ser, sí…..
